Protección

Los conflictos armados y los desastres naturales exponen a los supervivientes a riesgos de violencia física y psíquica. Ante la ausencia de medidas concretas por parte de las autoridades de los países afectados, la integridad de estas personas se ve directamente amenazada. El reclutamiento de niños soldados, el desplazamiento forzado y la violencia sexual siguen siendo problemas actuales que ocupan un lugar central en la labor de la Ayuda Humanitaria de Suiza.

La protección es uno de los temas prioritarios de la Ayuda Humanitaria suiza. Mediante el uso de diversos instrumentos, ésta se esfuerza por proteger a las personas afectadas por los conflictos y los desastres naturales. Suiza apoya a las organizaciones contrapartes que trabajan en el ámbito de la protección aportando contribuciones financieras o desplegando expertos del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA). Asimismo, participa activamente en los procesos de diálogo político y humanitario, en los que toman parte las autoridades gubernamentales de los países afectados y/o las contrapartes locales e internacionales.

En el punto de mira de la COSUDE

El problema de la protección ocupa un lugar central en los proyectos dirigidos o apoyados por la Ayuda Humanitaria de Suiza. Los métodos de intervención tienen en cuenta las necesidades específicas de protección de las personas más vulnerables.

Una acción coordinada en Suiza y el extranjero

La acción de la Ayuda Humanitaria en el ámbito de la protección se lleva a cabo de forma concertada y coordinada con otros servicios del DFAE y de la Confederación, tales como la División de Seguridad Humana y la Dirección de Derecho Internacional Humanitario. Asimismo, tiene lugar una coordinación a escala internacional, a través de las Oficinas de Cooperación de la COSUDE en el extranjero, y a nivel multilateral, por medio de las misiones suizas en Ginebra y Nueva York.

La Ayuda Humanitaria está muy implicada en la puesta en práctica de la nueva estrategia de Suiza para la protección de la población civil en los conflictos armados. Esta estrategia fue refrendada por el Consejo Federal a finales de 2013.

Protección de la infancia en Mali tras la crisis de 2012

La protección de la población civil en el norte de Mali sigue siendo una gran preocupación humanitaria. Los niños afectados por los conflictos que estallaron en 2012, a menudo testigos o víctimas de actos de una violencia extrema, son ejemplos representativos de la vulnerabilidad y el trauma de las poblaciones de esta región. La Ayuda Humanitaria de Suiza apoya un programa de apoyo psicosocial destinado a unos 4400 jóvenes y niños que han vivido experiencias dolorosas. El objetivo es permitirles reanudar una vida normal y proseguir su escolaridad. En las escuelas y los espacios recreativos se han establecido comités de protección de la infancia que acogen a los niños y les prestan un apoyo psicosocial.

Contexto

La protección comprende todas las actividades destinadas a garantizar el pleno respeto de los derechos de la persona conforme al derecho internacional pertinente, cuyos principales instrumentos son los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales, el Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este enfoque, basado en el derecho, justifica el lugar central que ocupa la protección en toda acción humanitaria y la importancia que le otorga la Ayuda Humanitaria de la Confederación.

A pesar de los esfuerzos desplegados desde hace varios años por Suiza y por la comunidad internacional para proteger más eficazmente a las víctimas de los conflictos armados o de los desastres naturales, las necesidades en este ámbito siguen siendo enormes. Hoy en día todavía hay millones de personas inocentes en todo el mundo que continúan sufriendo en carne propia y son heridas en su dignidad al constatar cómo sus derechos son cuestionados o les son denegados en situaciones de crisis. Se trata, sobre todo, de las víctimas de los desplazamientos forzados, de la violencia sexual e incluso de asesinatos.

La responsabilidad de protegerlas incumbe en primer lugar a las autoridades de los países afectados o a las entidades que controlan el territorio en cuestión. No obstante, si estos actores se muestran reticentes o incapaces de ofrecer un nivel suficiente de protección, la ayuda humanitaria debe poder intervenir lo más pronto posible y sin impedimentos. Cuando las intervenciones humanitarias se ven retrasadas o impedidas, lo cual sucede a menudo, se priva a las víctimas de una asistencia y una protección que según el derecho internacional deben garantizárseles.