Las delgadas líneas que cambian vidas


Varias mujeres cargadas con cestas atraviesan un puente colgante.
Cada día en Nepal, 1,3 millones de personas transitan por puentes colgantes para realizar sus tareas domésticas, ir a la escuela o visitar centros de salud. © Trail Bridge Programme Trail Bridge Programme

En Nepal, los puentes colgantes son vitales para la movilidad rural. Casi 80 de esos puentes quedaron gravemente dañados o completamente destruidos tras los terremotos de 2015, dificultando el acceso de miles de habitantes de las regiones montañosas a la educación, a la atención sanitaria y a los mercados locales. La COSUDE se sumó a los esfuerzos de reconstrucción, basando su intervención en la amplia experiencia que tiene en el país.

Región/País Tema Período Presupuesto
Nepal
Agricultura y seguridad alimentaria
Infraestructura rural (till 2016)
Apoyo a las cadenas de valor agrícolas (til 2016)
01.08.2014 - 30.11.2019
CHF 10'998'000

El 25 de abril y el 12 de mayo de 2015 dos fuertes terremotos sacudieron Nepal dejando tras de sí un balance catastrófico de víctimas mortales y de daños a infraestructuras esenciales. Los medios de subsistencia de más de 2,28 millones de hogares se vieron afectados. Cayeron 79 de los 6.500 puentes colgantes conocidos en el país. 

En Nepal, esos puentes son fundamentales para las poblaciones rurales, especialmente para aquellas que viven en zonas montañosas escarpadas. Dada la ausencia de carreteras, la población sigue dependiendo de caminos y sendas para acceder a mercados, oficinas administrativas, centros de salud y escuelas, o para llevar a cabo sus tareas domésticas.

La reconstrucción de los puentes: una prioridad

Después de los terremotos, el gobierno de Nepal dio prioridad a la rehabilitación y reconstrucción de los puentes dañados, habida cuenta de la importancia de la infraestructura rural para restaurar los medios de subsistencia. Por lo que hizo un llamamiento al gobierno suizo para que le prestara apoyo material y técnico.

La COSUDE respondió positivamente proporcionando material (cables, grapas prensacables, piezas de acero) por un valor de un millón de francos suizos, mientras que el gobierno nepalés financió los procesos de construcción. Asimismo, la COSUDE prestó asistencia técnica para llevar a cabo los estudios preliminares, el diseño y la supervisión de las construcciones, así como la elaboración de informes al respecto, a través de un mandato a la ONG Helvetas Swiss Intercooperation.

El apoyo de la COSUDE se sumó a una contribución de cerca de 11 millones de francos previamente comprometidos para el período 2014-2019, que estaban destinados a ayudar al gobierno de Nepal y a otras contrapartes en la construcción y reparación de puentes colgantes.

En los últimos 40 años se han construido más de 6.500 puentes colgantes en Nepal con ayuda de Suiza. Cada día 1,3 millones de personas usan esos puentes.

Iswari Prasad Dulal sentado en un extremo del puente Rampate Amare.
Iswari Prasad Dulal. © Trail Bridge Programme

Antes de los terremotos, unas 80 personas cruzaban diariamente el puente colgante de Rampate Amare, en el distrito de Sindhupalchowk, explica Iswari Prasad Dulal (63 años). La población se vio obligada a buscar alternativas después del desastre. “Imagínese lo que le costaba a la gente cruzar el río, había que dar un rodeo y se tardaba más de una hora, y luego, durante el monzón, las lluvias hicieron que fuera aun más difícil”. Finalmente el puente fue rehabilitado en 2016.

'Comités de usuarios' a cargo de las obras

Para finales de 2015 ya se había preparado la mayoría de los informes detallados sobre los puentes (que incluían estudios preliminares, diseños resistentes a terremotos y estimaciones de costes), lo que permitía iniciar los trabajos de reconstrucción. Las labores de reconstrucción fueron asumidas y dirigidas por 'comités de usuarios', por lo que las comunidades locales estuvieron plenamente implicadas en el proceso. Contaron con el apoyo de las ONG locales, de los oficiales técnicos del distrito y del personal de Helvetas Swiss Intercooperation en los aspectos técnicos y sociales. 

Durante el año 2016, se repararon y reconstruyeron 62 puentes gracias al apoyo de la COSUDE, y para abril de 2017 –dos años después de los terremotos– se habían reconstruido diez más. En julio de 2017 se terminarán las obras de otros siete puentes que quedaban por reconstruir. Se ha dado prioridad a las labores de reparación frente a la construcción de nuevos puentes que había sido programada antes de los terremotos. Los trabajos de construcción intensivos en mano de obra generaron aproximadamente 172.500 personas/días de empleo. Además de hacer posible la reconstrucción de los puentes, la financiación de la COSUDE aportó una oportuna y necesaria inyección de liquidez en las aldeas devastadas.

Sanu Maya Tamang junto al puente colgante de Jhangrali.
Sanu Maya Tamang. © Trail Bridge Programme

Sanu Maya Tamang (52 años) fue miembro del 'comité de usuarios' establecido para reconstruir el puente de Jhangrali, de 100 metros de largo, en el distrito de Dolakha. El comité decidió construir un nuevo puente 200 metros río abajo y la obra se completó en cinco meses. “Todos estábamos deseando terminarlo cuanto antes, porque no tener puente alteraba profundamente nuestras vidas”. Sanu Maya Tamang y su familia han empezado también a reconstruir su casa y una tienda. “Ni siquiera pensé en reconstruir hasta que se terminó la construcción del puente. ¿Cómo iba a transportar los materiales? Ahora las cosas están volviendo poco a poco a la normalidad”.

El regreso de los que se fueron

Dos años después de los terremotos, hay indicios de que las vidas y los medios de subsistencia se están recuperando lentamente, ya que el gobierno y los donantes han hecho importantes inversiones en la reconstrucción de las infraestructuras comunitarias, tales como los sistemas de agua potable, las escuelas y los centros de salud. 

Las personas que abandonaron sus casas inmediatamente después del desastre están regresando. La reconstrucción de las casas se está llevando a cabo de acuerdo con normas más estrictas y siguiendo las reglas de construcción impuestas por el gobierno. En las tiendas locales vuelven a encontrarse alimentos y otros artículos necesarios (entre ellos materiales de construcción), y los aldeanos ya pueden llevar a cabo sus tareas domésticas, como recolectar forraje y leña y llevar al ganado a pastar por un vía segura. Todo ello es posible gracias a los puentes colgantes recién reconstruidos.

Dos estudiantes recorren el puente reconstruido.
Los estudiantes de secundaria pueden volver a la escuela. © Trail Bridge Programme

Desde que se reconstruyó el puente de Pikhuti, de 62 metros de largo, en el distrito de Dolakha, unas 150 personas lo usan diariamente para cruzar el río. Entre ellas hay quince estudiantes que van a la escuela de enseñanza secundaria superior de Singati. Algunos de ellos perdieron varios meses de clases después de los terremotos, porque no había puente y sus padres no podían permitirse el lujo de alquilar habitaciones en el lado “bueno” del puente, en el bazar. Ahora esos jóvenes y sus familias están felices porque ya pueden volver a la escuela.