Suiza presta asistencia a miles de personas desplazadas

Artículo, 07.12.2015


Cuando Hungría cerró su frontera con Croacia el 17 de octubre, cientos de miles de migrantes se dirigieron hacia el oeste y cambiaron su ruta a través de los Balcanes Occidentales. Eslovenia, con solo dos millones de habitantes, al ver que era el país más afectado por la nueva situación, pidió ayuda a Suiza. Desde mediados de noviembre un equipo de expertos del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA) presta apoyo a las autoridades eslovenas y a diversas ONG para hacer frente a esta ingente tarea.

Dos hermanas sentadas una junto a la otra. © COSUDE
Pie de foto: Avin y su hermana Emine, originarias de Aleppo, están a solo un tiro de piedra de Austria. © COSUDE

Más de 200.000 migrantes de camino hacia Europa han pasado por Eslovenia

“Tengo una pesadilla recurrente: cada noche sueño con un zapato del número 42”, exclama Milena de Maribor cuando se le pregunta sobre las dificultades de su trabajo. Esta mujer de 65 años, que trabaja como voluntaria en Sentilj, un municipio esloveno, explica lo que hace falta en el campamento de tránsito situado en la frontera con Austria. “Los hombres eslovenos son altos y resulta difícil encontrar zapatos y ropa de tallas pequeñas para los hombres refugiados”. Tres veces a la semana, Milena y su marido Mickey trabajan voluntariamente para la Filantropía Eslovena, una ONG que presta asistencia a los miles de refugiados que llegan a diario al campamento en autobús o en tren.

“Tenemos 45 voluntarios que trabajan por turnos. Actualmente somos la mayor ONG en el campamento, a donde cada día vienen 200 voluntarios”, dice Tjaska Arko, coordinadora principal de la Filantropía Eslovena en Sentilj. La organización se ha visto incluso obligada a rechazar la ayuda ofrecida por decenas que personas. “Al principio la respuesta fue abrumadora, pero ahora percibo que algunos voluntarios empiezan a sentirse cansados”. Aún así, es impresionante ver cómo los ayudantes hacen frente al flujo constante de refugiados que llegan y se van del campamento que fue establecido a mediados de septiembre en unas antiguas oficinas de aduana a unos 60 km al sur de la ciudad austríaca de Graz.

“Son personas dignas, como nosotros, y así es como las trato”, afirma Tatjana Rajšp, que acaba de ayudar a una pareja de Iraq a encontrar algunas prendas en su puesto de ropa de segunda mano. “Sobre todo necesitan ropa caliente. Está llegando el invierno y la mayoría solo se ha llevado lo estrictamente necesario”.

La pareja a la que Tatjana ha entregado ropa son Oman y Sapha, una pareja de recién casados originaria de Mosul. “Primero huimos a Erbil en el norte de Iraq, pero cuando la situación también se deterioró allí, tuvimos que volver a irnos. Tuve que escapar del EI”, explica Oman mirando a Sapha en busca de corroboración. “Y aunque estoy triste por haber dejado a mis ancianos padres, estoy contento de estar aquí. Finalmente, nos sentimos seguros”. Como muchos otros refugiados, Oman y Sapha no saben exactamente a dónde se dirigen, pero les gustaría ir a Alemania, Suecia o a los Países Bajos. “Solo queremos vivir en paz, eso es todo”. Oman, ingeniero de software, y Sapha acaban de llegar con el tren cubierto de grafitis que hace una parada aquí una vez al día y su intención es pasar a Austria hoy mismo. La mayoría de personas que llegan a Sentilij están ansiosas por proseguir su viaje y les preocupa no llegar a tiempo para la apertura de la frontera, que suele tener lugar una vez al día. Avin, de 20 años de edad, y su hermana Emine de 11 están sentadas junto a un fuego, envueltas en una manta, justo al lado de la frontera. Parecen cansadas. “Quiero que esto termine. Solo deseo sentarme en una habitación caliente con mi familia y descansar”, dice Avin esperando poder reunirse con su tío y su tía en Bonn en los próximos días.

“La mayoría de personas se quedan entre 10 y 20 horas como máximo”, explica Stanislav Lotrič, coordinador principal de la Protección Civil de Eslovenia, la entidad encargada del campamento. “He oído que de las aproximadamente 260.000 personas que han pasado por Eslovenia desde mediados de octubre solo 15 han solicitado asilo aquí”.

La experiencia de la Ayuda Humanitaria de la Confederación

Cuando Hungría cerró sus fronteras con Croacia el 17 de octubre, las autoridades eslovenas empezaron inmediatamente a prepararse para la llegada de migrantes, pero no esperaban que fueran tantos. “Los primeros días estuvimos completamente desbordados”, prosigue Lotrič. “Hubo veces en que casi 11.000 personas pasaron por el campamento en un solo día”. Las autoridades eslovenas se dieron cuenta de que sería difícil gestionar ellas solas la afluencia masiva de personas y que pronto se quedarían sin recursos. Por este motivo, pidieron ayuda a Suiza y a otros países. Nada más recibir la solicitud, la Ayuda Humanitaria de la Confederación envió un equipo de evaluación que decidió que Suiza disponía de los conocimientos técnicos y el material necesario para apoyar a Eslovenia en esta crisis. El 12 de noviembre, un experto en refugios, un experto en agua, saneamiento e higiene (WASH) y un especialista en logística viajaron a Eslovenia para asistir a la Protección Civil del país proporcionando artículos de socorro y conocimientos técnicos, así como ayuda financiera a la Filantropía Eslovena. “El apoyo suizo es muy útil ya que facilita nuestra labor y nos permite remunerar a algunos de los voluntarios por su duro trabajo”, dice Arko de la Filantropía Eslovena

Por lo que respecta al apoyo brindado a la Protección Civil, Suiza envió un primer camión a Eslovenia con ocho toneladas de artículos de socorro para ser distribuidos en Sentilj y Brezice, otro campamento situado en la frontera con Croacia. No obstante, lo que parece ser aún más importante son los conocimientos técnicos y la experiencia que Suiza ha llevado a Eslovenia. A fin de que el campamento fuera más propicio a la convivencia entre ambos sexos, los expertos suizos dieron instrucciones a las autoridades eslovenas para construir cinco tiendas de campaña multifuncionales, así como para poner una valla destinada a ofrecer una mayor privacidad a las mujeres y los niños y a separar los servicios sanitarios para hombres y mujeres. En previsión del inverno, se instalaron tuberías de agua subterráneas y se mejoró el sistema eléctrico. “Estamos muy agradecidos de poder beneficiarnos de los conocimientos suizos sobre cómo establecer un campamento”, afirma Lotrič. “Pero también apreciamos enormemente la solidaridad que Suiza nos ha mostrado”.

Junto con Eslovenia, Croacia, país con el que comparte frontera, también solicitó la ayuda de Suiza. Si bien no tenía tanta necesidad de conocimientos técnicos como su vecino, precisaba urgentemente artículos básicos, como calentadores, mantas y un sistema de calefacción. Suiza apoya asimismo los esfuerzos de la Cruz Roja Croata mediante una contribución financiera.