Los principios humanitarios en el programa lectivo

Artículo, 15.03.2017

Con el Project Humanity, lanzado por la COSUDE, los estudiantes se familiarizan con los cuatro principios humanitarios y se hacen una idea de cómo funciona la ayuda humanitaria y de cómo pueden integrarla en su día a día. Visita a una clase del liceo Wiedikon, en la ciudad de Zúrich.

Una mujer habla a los alumnos y las alumnas de una clase mientras proyecta imágenes que ilustran lo que cuenta.
La experiencia vivida por una colaboradora de la Ayuda Humanitaria de la COSUDE enseña a los jóvenes qué significa prestar ayuda humanitaria.

Martes por la tarde, a finales de enero. Una clase con estudiantes de 13 a14 años del liceo Wiedikon de Zúrich asiste por una vez a una lección que no forma parte del programa lectivo; no se les va a hablar de Goethe, ni de Hermann Hesse ni de gramática alemana sino de los cuatro principios humanitarios. Billi Bierling, responsable de información de la Ayuda Humanitaria de la COSUDE, periodista y alpinista, que ha trabajado en los territorios palestinos ocupados, en Paquistán, en Líbano y en Jordania, les habla de conflictos y de crisis humanitarias basándose en su trabajo cotidiano, creando con ello un vínculo entre la teoría y la práctica.

Los estudiantes vieron ya antes, en 13 lecciones, los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia y saben, por tanto, cuáles son los cuatro principios humanitarios. Algunos cuentan con qué comportamientos asocian estos conceptos; una alumna, p. ej., define así la neutralidad: «Tratar a todas las personas por igual, aunque tengan un color de piel diferente». Otra estudiante dice que para ella la independencia significa «mantenerse neutral cuando dos partes discuten». Billi Bierling complementa el término „independencia“ del modo siguiente: «Ustedes viven con sus padres y de sus padres; por eso, todavía no son independientes».

Imaginar lo que supone una crisis humanitaria

De los conceptos se pasa después a las experiencias vividas por la cooperante humanitaria. Billi Bierling expone situaciones que permiten que la clase se haga una idea de lo qué es una crisis humanitaria y de las dimensiones que puede adquirir. En 2009, ella estuvo destinada en Paquistán y pudo comprobar cómo las operaciones militares del gobierno paquistaní contra los talibanes provocaron una crisis humanitaria. Hubo 2,7 millones de desplazados internos, es decir de personas que tuvieron que abandonar sus hogares y buscar un nuevo lugar donde vivir dentro del propio país.

El regreso no les fue posible hasta después de un año; muchas personas tuvieron que reparar sus casas o incluso construirlas de nuevo. Ya al cabo de poco tiempo, una nueva desgracia se abatió sobre Paquistán. En 2010, llovió en un día lo que normalmente llueve en un año. El país quedó inundado; 2000 personas perdieron la vida y 20 millones de personas pasaron a depender de la ayuda humanitaria.

Primer paso, ayuda de emergencia

«Lo más importanta era distribuir lonas de plástico para que las personas pudieran protegerse de la lluvia», recuerda la antigua periodista, quien el primer día de las inundaciones quería ir al trabajo en bicicleta pero a la que una colega le disuadió de hacerlo. Las primeras medidas de apoyo que las personas necesitan en las crisis humanitarias, además de alimentos y de asistencia médica, son los alojamientos; esto es lo que se llama ayuda de emergencia.

En el plazo de 48 horas, en el lugar de la crisis

El hecho de que Suiza puede prestar esta ayuda de emergencia en un plazo mínimo lo muestra la colaboradora de la COSUDE con el ejemplo de Nepal, donde ella vive seis meses al año desde 2004. El 25 de abril de 2015, Nepal fue asolado por un devastador terremoto. Dos días antes, Billi Bierling había salido de este país del Himalaya para ir a su país, Alemania, donde, sin embargo, no permaneció mucho tiempo.

«El jefe de la Ayuda Humanitaria me llamó y me pidió que volviera junto con el equipo de intervención rápida a Katmandú, la capital nepalesa», cuenta Billi Bierling a los alumnos y alumnas que le escuchan pendientes de sus palabras. Horas más tarde, aterrizaba, algo después de media noche, en una ciudad que ella conocía muy bien pero que, en ese momento, le resultó completamente extraña.

«Durante el día, Katmandú es una ciudad bulliciosa y ruidosa, pero a partir de las nueve de la noche está vacía, y solo se oyen los ladridos de los perros. Aquella noche, sin embargo, era diferente: bullía una multitud de personas pero reinaba un silencio sepulcral. Ni los pedros ladraban», recuerda Billi Bierling.

De nuevo, lo que más urgía eran las lonas de plástico. «Estar bajo techo es lo más importante en estas situaciones.»

Penas y alegrías

A lo largo de su carrera profesional, Billi Bierling ha acumulado tanto experiencias positivas como negativas. Los alumnos le preguntan por las dos. Esta mujer de 48 años cuenta la historia de Mohammed, al que conoció en Paquistán. En aquel entonces, había sido enviada por la Ayuda Humanitaria de Suiza al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, como portavoz de prensa, y se encontró con un joven en silla de ruedas, quien le contó que era poeta y que escribía historias y que necesitaba para ello una computadora portátil.

La periodista redactó un informe sobre Mohammed, cuyos padres habían huido de Afganistán a Paquistán, informe que publicó en la página web del ACNUR (véanse los enlaces). Este artículo conmovió hasta tal punto a unos estudiantes de Canadá que recaudaron dinero para poder satisfacer el deseo de Mohammed.

Una de las experiencias más desagradables fue la vivida con una joven en Paquistán, que le gritó desaforada y que reprochó al personal humanitario que lo único que hacían era llegar con bolígrafo y papel, y conducir autos grandes. «Yo le contesté que no tenía nada en las manos que pudiera darle pero que podía contar su historia al mundo y con ello posibilitar la ayuda.»

La clase, al cabo de casi dos horas, sigue estando atenta, y hace preguntas a Billi Bierling sobre su motivación, su historia, sus experiencias. Ella les habla, infatigable, de la pobreza que ha visto, de la mala conciencia que a veces tiene cuando ve las comodidades de Occidente, y de lo abiertas y hospitalarias que son las personas que ha conocido en sus misiones en el extranjero, y les dice también que la ayuda brindada debería ser sostenible.

Las dos horas dedicadas a los principios humanitarios pasan rápidamente. Los alumnos parecen contentos. Al despedirse, todos sin excepción estrechan la mano de Billi Bierling.

Tres preguntas a Susanna Graf, iniciadora del Project Humanity

© COSUDE

¿Cómo surgió el Project Humanity?

Cada vez hay más trabajadores humanitarios que sufren ataques. De ahí surgió la idea de dar a conocer más los principios humanitarios a la gente. Y ¿por qué no empezar directamente con las nuevas generaciones? Son los niños y los adolescentes quienes construirán y llevarán adelante el futuro. Ellos son capaces de pensar por sí mismos y quizás, incluso, de desarrollar aun más los principios humanitarios dado que dentro de 50 años, los desafíos humanitarios podrían ser completamente distintos, tanto en Suiza como en Ruanda o Zimbabue.

Los cuatro principios humanitarios constituyen la base de todas las acciones humanitarias. Su origen está en el compromiso, en los valores y en los siete principios del movimiento de la Cruz Roja, razón por la cual la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Cruz Roja Suiza (CRS) son contrapartes importantes de este proyecto.